Cuéntale tu problema con todo detalle.

Expón los hechos y las circunstancias sin guardarte nada para tí porque pienses que es un detalle sin importancia que no afecta al caso. Piensa que cuanta mas información tenga tu Abogado, mejor te podrá ayudar. Será mejor dejar que sea él quien considere qué cosas son importantes, y qué cosas no lo son.

Relájate, estás en buenas manos.

Aunque la información que le vayas a facilitar a tu Abogado sea confidencial, íntima o personal, recuerda que el Secreto Profesional le obliga a guardarse para sí lo que le cuentes y no desvelar nada a nadie, sin que ni siquiera pueda ser obligado a declarar sobre ello, como reconoce el artículo 437.2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Y recuerda que el Abogado está obligado a guardar el secreto profesional, incluso después de que se haya terminado tu caso, sin limitación en el tiempo.

Confía en tu Abogado.

Aunque lo acabes de conocer, has de tratar de confiar al máximo en él, porque la relación entre el Abogado y su cliente se fundamenta en la confianza. A cambio de tu confianza, recibirás de tu Abogado una conducta profesional íntegra, honrada, leal, veraz y diligente. La integridad de tu Abogado cuando defiende tus intereses, se basa en que es totalmente independiente en el ejercicio de su profesión, sin obligaciones, presiones o limitaciones de la Administración, de los Tribunales ni de otros Abogados. El ejercicio de la abogacía es incompatible con cualquier cargo o empleo en la Administración pública.

Llévale todos los documentos que tengan relación con el caso que le vas a encomendar, y permite que los examine con detalle. Sólo así podrá darte una opinión fundada y será capaz de defender tus intereses en condiciones optimas. Si no le facilitas toda la información a tu Abogado, éste podría plantear una estrategia equivocada al no conocer todos los hechos.

Pide que te informe sobre sus honorarios y el coste total del caso, así como la forma de pago.

Si se trata de una actuación profesional que va mas allá de una simple consulta, solicita que te haga un presupuesto por escrito en el que se incluyan todas las actuaciones profesionales previsibles y el coste de las mismas. En todo caso, has de saber que está prohibido por ley todo acuerdo entre el abogado y su cliente, previo a la terminación del asunto, en virtud del cual éste se compromete a pagarle únicamente un porcentaje del resultado del asunto, independientemente de que consista en una suma de dinero o cualquier otro beneficio, bien o valor que consiga el cliente por ese asunto.

Recuerda que tu Abogado, lo es y lo será siempre.

A partir del momento en que sea tu Abogado, no podrá serlo además, de otra persona que tenga intereses contrapuestos a los tuyos, ni por tanto, litigar contra tí en otro pleito defendiendo a otro cliente. Y ello, sin limitación en el tiempo.

No le pidas nunca que realice actuaciones ilegales o injustas, aunque sea para defender tus intereses, porque el deber supremo de un Abogado es defender a su cliente, pero siempre cooperando con la Administración de Justicia, de la que forma parte.

No esperes nunca que te garantice el resultado de tu caso, porque no puede hacerlo. Tu Abogado pondrá toda su experiencia y conocimientos en ayudarte, y hará todo lo posible por lograr el éxito en el encargo profesional. Y si no fuera posible, te informará de ello antes de empezar, para evitarte problemas y costes innecesarios.

Pídele que te informe periódicamente de las novedades en tu caso. Es tu derecho y su obligación. Pero ten paciencia. A veces, los procedimientos judiciales o las negociaciones se alargan mas de lo deseable.

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